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28 nov 2015

Update de la edad

Hace casi un mes cumplí 24 años y:
- me descubrí arrugas en los ojos
- me gusta la sopa
- dejó de importarme cuántos años llevo en la universidad
- quiero ser mamá
- dejó de darme pena no saber bailar
- también dejó de importarme mi peso.
- amo a mi Gatuna
- sufro de asma emocional
- me gusta hornear marikeritas tipo brownies y galletitas
- dejé de flagelarme por las millones de metidas de pata de estos últimos tres años
- quiero ser mamá
- me gusta la navidad. Tengo un arbolito con un montón de periquitos y lucecsitas súper cuchi
- perdoné a mis papás por sus errores
- estoy en una etapa zen que me en can ta
- entendí la importante diferencia entre 'quiero' y 'tengo'
- mi rosácea volvió a mi piel y no me ha afectado estos días


12 ene 2013

Porque sí se puede ser una jeva respetable


Éste video nació en un viaje genial.
Nació sin pensarlo (al menos yo) y por eso el audio, el error al leer "crepitaciones" y la gente detrás. Nació cuando E., quien adora mi lectura, me pidió leyese para él su poema favorito.

Me gusta la gente que me reta y me hace ser mejor. Me gusta E. porque nuestros cerebros quieren copular siempre.

15 nov 2012

Confesión N° 15

Estoy cansada, arrecha, jodida y agotada.

Elegí estudiar en una de las universidades más caras del país porque (nos guste o no) también es una de las más duras. El problema es que mi familia no está ni un poquito cerca de poder pagármela; también, que no tengo un trabajo con el que poder pagármela.

Al respecto, tengo dos caminos. El fácil es retirar el semestre e irme a una universidad más económica (como la USM) que queda cerca de mi casa y cuesta la mitad de lo que la UCAB. El "difícil", el de la lomita, es el que elegí porque desde siempre me gustan las cosas complicadas y cuesta arriba. Seguro que si fuese una tipa optimista diría que me gustan los retos y vivir al límite y todo eso. Pero no venimos aquí a engañarnos, equipo.

El hecho es que ser beca-trabajo de mi universidad tiene la ventaja que tienen todas las becas: beneficio económico. Sin embargo, también tiene todo lo que no me gustaría que tuviese: explotación.

Hay días en los que siento ganas de decir "TOMA TU BECA DE MIERRRRRRRDA Y ADIÓS", pero cuando eliges subir la lomita eliges ser una tipa arrecha. Y por ese camino vamos. Sólo que estoy sudando como una hija de puta y llegando a mi casa a las diez de la noche, cansada y con ganas de que me den masajes en los pies.

Elegí la lomita que me va a tomar un tiempo subir, pero me va a permitir llegar a donde quiero.
EIMEN, SISTAH!

1 nov 2012

A propósito de los veintiuno

Hay dos cosas de las que me enorgullezco a mis escasos veintiún años:
Y mis ganas de echarle bolas a todo.

¡Feliz cumpleaños a mí!

1 jul 2012

Vaivén

Altamira. Ocho de la noche de un miércoles cualquiera que le tiene la vida jodida a media ciudad. A toda la ciudad, mejor dicho, con su tráfico sin aparente solución, con sus buhoneros y sus señoras que venden 'peto' en las estaciones del Metro a las siete de la mañana.

Son las ocho de la noche y tres amigos hablan trivialidades en un banquito destartalado de la plaza de Altamira, la del Obelisco y los adolescentes alborotados y con ganas de vivir la vida en dos minutos.

Dos malandros entran a un local a llevarse en treinta segundos lo que le ha costado a un cincuentón ganarse en ocho horas. Pero algo pasa que accionan sus armas contra el vidrio que divide la concurrida estación del cyber en el que se encuentran. El resultado: un malandro herido y un policía (o un malandro con licencia) con cara y aires de héroe. Y también un montón de curiosos alrededor creando hipótesis infinitas, que luego irán aumentando cuando le cuenten a alguien más que volverá a contarle a otro alguien que aumentará la cifra de heridos. Por placer, nomás.

Este es uno de los tantos cuentos que a diario tienen lugar en Caracas, la "ciudad de despedidas", la más insegura de Latinoamérica, la infiel, la puta.

La culpa no es de Caracas; la culpa es de quienes hacen de ella lo que es. El motorizado 'vivo' que lleva un conteo de los retrovisores que quita a su paso, la señora que lleva el pan a su casa luego de robar carteras en El Recreo, "Cindy la sin dientes" que 'canta' en el Metro por "unas moneditas y uno que otro cestaticket"; y hasta el niño que vende rosas en el semáforo más importante de La Castellana "pa' la jeva, mi pana".
Irse no es una solución, estamos claros. Irse es una vía de escape que salva el pellejo de uno y su familia, pero no de quienes se quedan, sin posibilidad alguna. Quienes se quedan tienen sólo un propósito: sobrevivir. A la basura, a la delincuencia, a la mediocridad, a la desidia, a la burocracia, al desempleo, a la costumbre, a la ignorancia... sobrevivir.

No hace falta "vivir para contarla": hace falta criterio, lectura y mucha conciencia de cambio; de querer siempre lo mejor. Porque estamos hartos, como sociedad, de pedir perdón al conductor de la camionetica cuando no te mueves "hacia 'trás, por favor, mirrreina".

La realidad es esta, la misma que describe Fedosy Santaella en "La Caracas de Puerto Cabello". Eso sí, desde un punto más optimista, positivo y menos quejón. Pero es la misma. Cansada, explosiva, caminante.
Quienes viven en Caracas tienen postgrados en paciencia, tips de seguridad y "tráguese su mal humor", pues nunca se sabe ante quien se encuentra en la calle o en el tira y empuje del Metro. Bien lo dice Héctor Torres en su cuento "Oprima nuevamente el botón", en el que los malos tienen el control y los buenos (o quienes creen serlo) miran con incredulidad lo que sucede en su ciudad.

De nada nos sirven sus quejas, pues al final, la decisión de vivir en Caracas o Yaritagua es suya. O de sus posibilidades. Pero lo único que exigimos quienes nos quedamos en nuestra podrida (pero recuperable) ciudad es que haga algo por cambiarla y deje de pensar que sus mensajes en cadena desde el BlackBerry acabarán con la delincuencia o lo que sea que disminuya su tan apreciada calidad de vida.

Si se queda, lector, empiece a construir la ciudad que quiere y agregue un granito de arena a lo que desea. Si se va, lector, apague la luz y deje todo limpiecito como lo encontró. Ya ocuparemos su lugar.

30 oct 2011

Dear FutureMe


Hace 1 año, 2 meses y 26 días me escribí una carta para que llegase hoy.
Me movió demasiado leerla y que todo encajase perfecto y sin planearlo, pues hace un año no sabía que mi vida iría tan diferente a lo que quería.
Lloré en un pasillo de un supermercado, pero yo feliz por la jeva arrecha en la que me estoy convirtiendo.

No sé por qué te escribo ésto, pero lo hago con miedo.
Espero que para éste momento, estés en la universidad, haciendo lo que más te gusta.
Que hayas dejado ir lo que no te pertenece, y que tengas el valor de demostrárselo a quien sea.
Espero también que te hayas construído nuevas metas ya. ES HORA, MIJA. ES HORA.
Tú y yo sabemos que te mereces lo que no te pude dar hace unos meses, pero no por eso vamos a hacer un drama ahorita.
SU PE RAR.
Quiero que los ojos que me están leyendo sean sutiles e inteligentes. Quiero que las manos que me están tocando sean suaves y delicadas. Quiero que la cara que me está viendo esté llena de felicidad y positivismo. Quiero que la pajúa que está llorando, deje de hacerlo y se ponga a trabajar en lo que tiene. Y proyectar lo que no.
Te quiero, coño.
Y no. Tampoco sé si debas publicar ésto.
Decide tú.

Por cierto, mija. 
¡FELIZ FELIZ CUMPLEAÑOS! 
Merde!

20 sept 2011

Confesión N° 4

Acabo de tener mi momento de lucidez y acordé conmigo, mi mente y ahora contigo, blog dos cosas:
1. Determinación.
2. Vamos a superar la cantidad de entradas del año pasado.
¿por qué? Bueno, porque una te necesita ejercicios de este tipo para encontrarse y trabajar en su creatividad.

Como hoy es el inicio de este ejercicio pro-creativo, me confieso en el paredón en 3, 2, 1...

- No sé estar feliz y bloggear. Es increíble, doloroso y malagradecido.
- Pasé de ser "analista" a ser Productora radial y eso me masturba el ego y me hace arrechamente feliz.
- Las ganas de ver a mi mamá son directamente proporcionales a la cantidad de discusiones per day.
- Con cada día que pasa, los celos hacia mi papá aumentan. Horrible, chama.
- PEMDLC fue tan patético que ni siquiera me tomaré la molestia de criticarlo acá.
- No quepo dentro de mí a veces, muchas veces.
- A veces, también, tengo ganas de saber de ti, del tiempo y de tus cosas.
- A esta jeva la admiro demasiado. Pero mi pena me supera y nunca lograré decírselo.
- El número 2 siempre se me parece a la letra A. Les asocio siempre.
- Cambio mi piel por otra igual de bonita, pero sana.
- Unos rones y me pierden.
- El sushi, mi novio y yo tenemos una bonita relación.
- Hace unos días, @Luisclefoto me hizo una sesión increíble y he aquí una de las tantas fotos:

- Cuando tecleo, subo el meñique izquierdo y me veo totalmente ridícula, pero me gusta.
- "Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa" es de las mejores frases que no inventé. Y me da rabia porque a mí también se me pudo haber ocurrido, pero seguro perdía mi tiempo en otra cosa. 
- Me siento mayor de lo que soy. ¿Por qué? ¿De pana nos vamos a preguntar por qué?

Y ya, porque si no te aburres.

16 jul 2011

No sé cómo escribir sobre esto, ni sé cómo titular.

Desde niña he querido ser odontólogo. Mientras ustedes jugaban con la Barbie, yo jugaba con mi paciente eterna, de unos 9meses de edad, a la que le sacaba al menos 4 dientes diarios. Esa niña no abría la boca, pero yo le sacaba los dientes "de leche" día tras día. Mi pinza era una que utilizaba mi abuela para enhebrar la  máquina de coser.
Claro que también jugaba a las amigas, al sexo con Barbie y Ken, a las escondidas, a la maestra, a la cachifa, a la cajera de supermercado, a la aeromoza y al etcétera prolongado. Pero más me gustaba jugar a la Dra. Araujo.
A la famosa interrogante "¿y tú qué quieres ser cuando seas grande?", yo siempre respondí: Odontólogo. Siempre. Recuerdo haber tenido una pequeña duda en 4to año de Bachillerato; empezó a gustarme la psicología y sentí estar traicionando a mi paciente eterna. La duda no era más que admiración hacia mi profesora de psicología; lo resolví en 5to año, cuando no volví a ver sus clases y me volvió a parecer todo muy aburrido otra vez.
Me gradué en 2008 y desde ese entonces me preparé para ingresar a la UCV, como Dios manda. Lo intenté en 2009, en 2010 y -finalmente- en 2011.
2011 es el fin. O es la pausa. Sí, la pausa me gusta más.
No puedo más.
Renuncio porque se me acabaron las ganas, las fuerzas y los cachetes me rebajaron gracias a todas las cachetadas que me dieron las facultades.
Renuncio porque pisar anime, teniendo concreto, es como muy de pajúos, y yo te estoy trabajando para no ser una.
Me duele. Me duele como la primera vez que dejé a un novio, como cuando manejo bicicleta después de mucho tiempo sin hacerlo, como cuando me fracturé el meñique de mi pie derecho con el carrito de Samuel, como las pocas nalgadas que me dio mi mamá, como cuando me robaron mi primer celular, como cuando se me cae el último Halls, como cuando probé Trident de mandarina, como los precios de Aldo. Duele horrible.
Por eso estoy abriendo mi mente y mi corazón a la UCAB y a su escuela de Comunicación Social. Ese par de gentes me tiene que seducir y enamorar. No sé cómo, ni cuántas citas vamos a tener antes del primer beso. Tampoco de todas las que vamos a tener para poder irnos juntas a la cama.
Necesito ESE amor.

13 may 2010

Mi problema

Tres de mis amigas están con el corazón hecho pedazos, por culpa de tres idiotas que no supieron valorar los mujerones que son ellas. Yo soy la que las aconseja y las invita a una copita de vino, por no dejarlo pasar.
Conmigo seríamos cuatro.
La diferencia está en que no tengo la capacidad de llorar -como ellas- por un tipo que no es ni la mitad de lo que yo pensé. Un idiota total, el que sí te es.
Llorar como un grifo me parece estúpido y masoquista para mí, y DEMASIADO para él. Es como sentir que no merece mis lágrimas, y por mero orgullo y salud propia (?) ceno con ellas.
Pudiese cerrar esta entrada diciendo "no eres tú, soy yo", pero mi orgullo es TAN grande, que tampoco puedo permitirme manchar mi blog de esa forma.
El problema sigue siendo él, y su estúpida forma de pensar. El problema sigue siendo él, y sus mil virtudes anteriores, que ahora se convirtieron en dos mil defectos. El problema sigue siendo él, y su capacidad de cambiarme el estado de ánimo como Rebecca (1, 2, 3; así de fácil). El problema lo tiene él, por no saber apreciar lo que le dí y estaba dispuesta a multiplicar N veces. El problema lo tiene él, por jurar tantas estupideces juntas. Y digo que es de él, porque su remordimiento de conciencia tiene que ser del tamaño de esta entrada, multiplicada por mil.
El problema lo tiene él, por bolsa, por querer cambiar oro por goldfield. El problema lo tiene él, todo en sus manos.

Ahora, lo que no les he contado, es que la del otro problema soy yo.
Porque todavía tengo este dolor de mierda y me molesta horrible pensar que gracias a sus mentiras adornadas, yo jugué a ser alguien que nunca quise ser, pero que amaba de un modo catastrófico. Yo me aferré a ser la bolsa de la partida, siempre. En otras palabras: Yo jugué a ser feliz y dármelas de madurita.

Pudiese escribir en vez de esto una carta, pero me parece el colmo del bolsismo escribirle una carta a alguien que probablemente ni entienda lo que intentas expresar en ocho párrafos. Por eso no le escribo una carta. Y porque, a decir verdad, intenté hacerlo y no pude escribirle que lo amaba como siempre, porque -para felicidad mía- eso ya no es así. Y me dí cuenta hoy.
Es evidente que lo sigo queriendo (bolsa yo), pero no le quiero como antes. Le quiero para una noche, para una fiesta, para un cine, para un helado. Le quiero incluso para una aburrida clase de matemática.
Pero ya no le quiero para ser el papá de mis hijos, el del las mil fotos en mi collage, la compañía en París, el dueño de todas mis entradas, el motivo de mi felicidad, el hombro para llorar, la compañía para un pie de limón, el de los susurros al oído, el de los mil suspiros, el de la cursilería, el de los detalles, el guapo que viene hacia mí.

Así pues, debo invitar a mi yo interno a la fiesta esta noche. Porque un par de copitas son las mejores para celebrar que subí un escalón, que dí un paso hacia adelante, que me estoy permitiendo ser feliz sin él, que puedo ser mucho más, que puedo reinventar el detallito de amor y que no es el único que me hace reír.
¡Sí, señor!

1 feb 2010

Welcome february

Mi mes favorito del año siempre ha sido octubre. Porque todos cumplen en octubre, porque no hace frío ni calor, porque todo "inicia" y porque a finales de ese mes se les ocurrió sacarme de la panza de La Doña.
Pues bien, éste año he decidido colocar un montón de incertidumbre y esperanzas (mode cursi on) en febrero. Sencillamente porque enero fue un fiasco para mí y para todos. Enero les jodió la vida a muchos. Y a mí también.
En febrero voy a estudiar el triple de lo que estudié en enero, voy a canalizar el doble y a llevarme a quien tenga que hacerlo por delante, porque mis sueños se respetan y se construyen.
Entonces, le damos la bienvenida a febrero con todas las de la ley.