2 ene. 2013

Lo mejor de 2012

Veinte minutos antes de recibir el año nuevo, mi mamá me preguntó qué había sido lo mejor que me pasó en 2012. Pasé los siguientes quince minutos intentando encontrar en mi desastre de memoria una respuesta para mi madre. No la obtuve.

Por el contrario, encontrar la respuesta antagónica me fue sencillo. Hasta tuve opciones y me costó elegir; tuve que hacerlo rápido porque ¡faltan cinco pa' las doce!

En general, sí, una pena, pero 2012 fue para mí una mierda. 
Aprendí muchas cosas, es verdad: 
- Las relaciones se acaban.
- La mejor pista de baile para el reggaeton es la confianza.
- Soy malísima estudiando Historia porque no me gusta y entro predispuesta a todas las clases.
- Lo único que sé hacer es escribir. De mí, dicho sea de paso.
- El frío quema la piel y dos días después pareces una culebra. (Sinceramente, nunca he visto a una culebra mudar de piel, pero eso dicen).

Dos horas después (cuando ya mi mamá estaba dormida) me di cuenta de que la respuesta estaba ahí, presente, cercana, tangible, humana, íntegra y contagiosa.
La respuesta es él y su aparición para mi bien. Nadie nos llamó ni nos unió, pero estamos.
En dos meses hicimos cosas geniales que nos acercaron como personas y, sí, como pareja. Tres días y medio bastaron para enseñarme que hay una luz al final del túnel (ay, sí, qué cliché) y que ser feliz es posible cuando uno se lo propone.
Tres días y medio me enseñaron que las caricias son el mejor signo y que los silencios no son siempre incómodos. 
Tres días de despertar tarde y sonreír. Tres días de dormir tarde y abrazar. Tres días de reírse de una misma y disfrutarlo. Tres días de compartir cobijas y calor. Tres días de ene cantidad de besos sin culpa y mentes en blanco. Tres días para regalar y recibir m&m's. Tres días para intensear y conocer lugares increíbles.
Tres días de tenernos.

Lo mejor de 2012 fue quitarme las costras de las heridas y sonreír. 
Lo mejor de 2012 eres tú.

¡Salú'!

1 comentario:

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