- Quería escribir sobre ti, pero no puedo hacerlo si ni siquiera me entiendo.
- Me siento mal. Vacía. Aburrida. Cansada. Obstinada. Impertinente. Egoísta. Me siento así desde hace días y no puedo sacármelo de donde está. Porque tampoco sé dónde tengo metido ese combo de horrenditicidades.
- Creo que es hora de visitar un psicólogo, pero no sé cómo comenzar. ¿Qué voy a responder cuando me pregunte 'Y bien, ¿por qué estás aquí?'? ¿Una le puede decir a alguien que no sabe dónde se halla el dolor que siente? ¿Una puede sentir un dolor y no saber dónde se encuentra? ¿O es que sencillamente le duele todo y ya?
- Cuando tengo un libro en mis manos, paso las páginas despacito, con sutileza, sin hacer ruido, con amor y con mucha paciencia, ¿por qué no puedo hacer eso con mi vida? ¿Por qué no sé pasar las páginas y comenzar a escribir las otras? ¿Por qué, mierda?
- Si estoy con él la vida es bella. Es bella, créanme. Los tukys del metro no huelen mal y la lluvia no me arruina los zapatos; es como si él se convirtiese en una capa protectora. Hasta me hace ver más flaca, carajo.
El problema viene cuando nos despedimos y tengo que regresar sola a mi casa. Sola. Tengo que abrir la puerta y encontrar a mis abuelos, a los que amo, pero no me acompañan. Sigo sintiéndome sola; y si estudio, me siento sola; y si como, me siento más sola; y si mensajeo con mi mamá, me siento jodidamente sola... Y si estoy con él, estoy bien, me río y bailo cuando entramos a las tiendas a hurgar las estanterías.
Él no se merece esto y yo no me merezco el daño que me hago. Así, también... sola.