3 de mar. de 2015

Random post

- Hay dos cosas que ninguna mujer debe permitir: que le saquen mal las cejas y que le pisen los sueños. Yo he permitido las dos y por eso lo digo con propiedad.

- Ningún mamagüevo puede creerse con el poder para decirle a una mujer lo que debe hacer. Básicamente porque ni siquiera una lo sabe.

- Me sorprende la capacidad de algunos para creer en mí. ¿Por qué yo no creo en mí así? Yo me miro al espejo y no veo a la misma que veo en mi mente; en alguna parte me pierdo. Quiero creer en mí como han creído todos quienes me han contratado y al final me han dicho "oye, buen trabajo". Creo que así como masturbo mi ego, lo bajo en un instante y no entiendo por qué.

- Estar en una relación sin haber dejado ir la anterior es como echarle carne a una pizza: WRONG!

- Tengo dos sueños frustrados: cantar y dibujar. Por eso me rodeo de gente que sí lo hace y los admiro como niñita pequeña.

- Constantemente estoy en mood nostalgia. A veces creo que debo retomar el Prozac, luego recuerdo que situación Venezuela no me permite conseguirlo y se me pasa. Entonces vengo al blog a escribir.

- El primer amor sí se olvida. Sobre todo si el tipo era un freak controlador y obsesivo.

- Todavía no compro el discurso de que todo lo que te sucede es tu decisión. Una no elige, por ejemplo, que la pepa que sale mientras estás pmsing salga en el centro de la nariz. Nadie puede haber hecho tanto mal para merecer eso.

- Últimamente todas las canciones que me gustan hablan de guayabo y desolación. O sea que sigo en el mood nostalgia/depresión/vainarara.

- Siempre tengo altas expectativas respecto a días especiales. Por eso siempre salgo jodida y quedo como la inconforme, malcriada e insensible que no soy. ¿O sí? Claro que no.

- 8tracks es la salvación a todos mis problemas. O al menos el soundtrack de todos mis problemas.

- Venezuela me hace llorar casi todos los días.

- Hoy me inscribí en un diplomado en el que Luis Carlos va a ser ponente y me siento súper inteligente por eso.

- Los productos bancarios siempre han sido papeles que guardo en una gaveta y ajá, pero el otro día di mi primer cheque y ejé :)

- Esta canción revolotea en mi cabeza 24/7:

2 de dic. de 2014

Sincerándome

        El problema en mi relación soy yo, siempre soy yo. Y luego de varias fallidas me doy cuenta.

El problema lo tengo yo con mis quejas y mis siempre ganas de más. El problema es mío porque sé que siempre puede ser mejor (o peor, según sea el caso). Por eso siempre espero, exijo y doy más.

Va siendo hora de dejar de pedir cosas en los demás y darme cuenta de que quien debe cambiar soy yo. El problema es mío por siempre esperar y darle rienda suelta a este cerebrito para que maquine todo lo que le gustaría recibir porque lo merece, y porque además da. A lo mejor es ese el problema, creer que merece.

Ellos nunca han tenido el problema porque no han esperado como yo. O sí, y en verdad han recibido de mí eso y más. Pero sería muy comemierda de mi parte pensarlo así.

El problema lo tengo yo, definitivamente. Porque mis fiestas de cumpleaños las imagino con papelillos y escarcha; porque mis amaneceres los espero con sonrisas; porque mis tardes las imagino con detalles; porque mis llantos los imagino con flores.

El problema lo tengo yo, por inmamablemente cursi e insoportablemente enamorada, y porque suficiente nunca me es suficiente.

3 de sept. de 2014

El cliché de "una mujer que lee"

A ti, que te quejas de que las mujeres nos demoramos comprando; que somos indecisas, tercas, incoherentes y egoístas; que necesitas encontrar a la primera que te haga subir fotos de amor y utilizar el hashtag #inlove. A ti, que tienes ganas de regalar cursilerías sin que sean capturadas y subidas a Twitter para ser la burla del mes; que conoces los límites y quieres romperlos; que quieres a una que vuele y sepa aterrizar suavecito.

Quiero que te dejes de mariqueras, te ahombres, y te enamores de una mujer que lea. Porque una mujer que lee sabe reinventarse y reencontrarse; porque una mujer que lee sabe dónde van los signos de puntuación en la Literatura y en la vida.

Quiero que te enamores de una mujer que no se olvide de ser mujer, y que siempre haga espacio en su cartera para un libro. Una jeva que lee es cuchi y es ruda, todo a la vez. Una mujer que lee es lo mejor y lo peor que te va a pasar en la vida porque no se va a dejar de nada y lo va a disfrutar todo.

Además, si te vas a enamorar, que sea de una mujer que lea, ya qué coño...

27 de jun. de 2014

Ama de casa a los 22: El día que me llamaron "señora"

Farmatodo es mi lugar favorito en el mundo mundial; ningún otro comercio ha sido tan bien pensado como ese: las mujeres afloramos nuestro instinto consumista y los hombres lo disfrutan, ¡es el paraíso!

Un día salimos a cenar (#MiMarido y yo) y de regreso hicimos parada en Farmatodo. Elegimos lo que necesitábamos y... un niño me pidió "permiso, señora" en un pasillo, ¡coñovale! este poco'e cremas para nada... 22 años y la vida me paga así.

Acto seguido, luego de risas de complicidad, nos dirigimos hacia la cala y en la cola, una señora me cuenta que a las embarazadas las dejan pasar primero, y yo le digo que ah, okey, y ella me pregunta que por qué no voy, a lo que yo le respondo en el tono más amable que encuentro que NO estoy embarazada, y ella me mira la panza gorda y me dice que ah, okey.

(Obvio que con la pinta de ese día, y en ese pasillo, me iban a señalar embarazada, pero no lo acepto).
Pudo ser el peor día de mi vida, pero preferí convertirlo en un post.

7 de jun. de 2014

Ama de casa a los 22: El primer día

Bridget Jones y yo teníamos más o menos la misma idea respecto a este: abrazo, cena romántica, sexo romántico, conversación romántica hasta las 3am, abrazo para dormir y... sexo romántico al despertar. WRONG!

Ama de casa a los 21, en ese entonces. El primer evento fue poner sábana a la cama ("pan comido", pensé); lo que nadie me explicó es que la sábana debe lavarse antes de ser estrenada porque suele venir empacada con un olor extraño (que a mí, por cierto, me gusta, pero a los demás no). Bueno, supongamos que sí lo sabía, pero ¡era el primer día, no pude haber lavado la ropa de la cama antes! Lo que siguió fue comprender que a #MiMarido no le gusta dormir abrazado ni abrazando (Soltería 1-0 Parejita).

Acto seguido, también comprendí que luego de un día entre aviones, empleadas de aeropuerto malhumoradas y emociones varias, nadie podría haber tenido conversación romántica hasta las 3am. #MiMarido y yo dormimos hasta que nuestro nuevo despertador chilló.

El primer día de lo que yo asumí sería el resto de mis días no fue tan lindo como aprendí en el cine, ni tan malo como algunos pronosticaban... (Soltería 1-1 Parejita).

13 de may. de 2014

Confesión N° 21

Quiero creer en mí como lo hacen los demás. Quiero que sea suficiente para conquistar el mundo y batirme el pelo al final.

Quiero que funcionen todos los proyectos a los que les pongo todo mi amor, conocimiento y dedicación. Porque cuando yo quiero las cosas, o sea, cuando las QUIERO, les pongo hasta escarcha si es necesario.

Obviamente soy yo la del problema; no sé dónde estoy fallando. Quiero creer, quiero confiar, quiero desarrollar, quiero funcionar. ¡Quiero que funcione, coño!

Lo único peor que un mal día es un mal día que finaliza entre desdicha y vacío interno. Como si hubiese otro tipo de vacío.

Adopté dos perritos con toda la buena intención del mundo, y en el camino me di cuenta de que no soporto convivir con animales. Está mal, yo sé.

La gente me pregunta si soy feliz y yo respondo que sí. A mi modo, pero sí. Luego me pregunta si volvería a hacerlo todo y yo respondo que no, que ni de vaina; es lindo pero no es para todo el mundo. Al final, que si me arrepiento y yo respondo que no, pero que tampoco lo recomendaría.

Quiero llorar una semana entera a ver si se me pasa todo y puedo hacer borrón y cuenta nueva.

Quiero un trabajo que me rete intelectual y profesionalmente. O sea, ni siquiera estoy pidiendo un sueldo decente (nada es decente en Venezuela, económicamente hablando).

Demasiados 'quiero' y no sé cuántos puedo.

Sé que merezco más. Pero no sé cómo conseguirlo.

Yo sé que tengo que ser positiva, optimista, chica fitness, locutora, buena vaina, jevita fashionista, jevita estilosa, culta, bonita, oportuna, inteligente... y segura. Pero qué puta mierda, no puedo ser ninguna de las anteriores porque no sé cómo coño hacerlo.

Demasiadas groserías para una jevita estilosa, culta y bonita. Fuck everything.

Intento escribir tres buenos párrafos y solo me salen 15 líneas escuetas.

Hoy es un día de mierda y últimamente me abundan. 

2 de mar. de 2014

Dime cómo

¿Qué carajo sé yo de amor? Si a mí nadie me ha preparado tostadas de desayuno, ni se ha dado cuenta de que no me gusta despertar temprano y por mucho que uno lo intente, igual tiene mal aliento en las mañanas.

¿Qué voy a saber yo de amor? Si ningún ser se ha tomado la molestia de enviarme flores al trabajo ni dejarme notitas en mi agenda.

¿Qué idea tengo yo del amor? Si nadie se ha encargado de faltarme el respeto, de dejarme tan indefensa, tan liviana y tan estúpida como para permitir que me quite la amargura a punta de besos.

¿Qué coño sé yo de amar? Si ningún hombre comprende el caprichito por pisar las hojas secas ni la complejidad de elegir el outfit del día. ¿Qué rayos sé yo de ser amada?

¿Cómo sé qué es el amor? Si cuando vino lo corrí con excusas hechas argumentos y nudos hechos palabras.

¿Por qué pretendo saber del amor? ¿cómo creo que me aman? Si conozco los límites, completitos.

¿Qué va a saber una de amor? Si se juzga cada movimiento en falso y cada resbaloncito.

¿Qué carajo sabes tú de amor? Un poquito de por favor.