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27 oct 2011

¡Ay, Merlín!

Antes de comenzar el semestre, hice el curso de Inducción a los Estudios Superiores en la UCAB; una de las tareas que me asignaron en él fue escribirle una carta a Merlín desde el año 2019 (click aquí para leerla).
Bien.
Escribí la carta y la envié a Merlín quien, al leerla, decidió venir al presente a tomarse un café conmigo porque le pareció increíble lo que en ella había. 
Me llamó y pasó por mi casa buscándome en su pegaso (a mí no me vean así; en serio Merlín tiene un pegaso)... Subimos a él y comenzamos a volar. Cuando nos saludamos, me regaló una cámara instantánea y sólo me dijo "Es lo único que vas a necesitar"... Yo no entendía nada y seguí mirando todo desde arriba cuando, de repente, Merlín me empujó y caí en lo que, en el momento supuse, era una isla:

Aterrada y llorando comencé a caminar y me metí en una cueva en la que había unos murciélagos horribles a los que alcancé a hacerles una foto y salí corriendo.
Llegué al oeste de la isla y en él encontré unos indígenas espantosos que no se sensibilizaron al verme llorar   y caminar sin rumbo. Por eso tuve que salir corriendo al otro lado y allí encontré a otro grupo de indígenas, pero ahora amables y bondadosos. Me pidieron ayuda para comunicarse con los del otro lado, y les di una solución por lo que, en agradecimiento, me dijeron qué camino podía seguir para, probablemente, encontrar al infame Merlín.
Pues bien, caminé hacia donde me indicaron y en el recorrido encontré la UCAB... Estoy parada y desde aquí veo la radio. Y me gusta.
Finalmente, y para mi suerte, encontré esta computadora (¡con internet, gracias al cielo!) y estoy escribiéndole esta otra carta a Merlín para que no venga todavía, porque aquí me gusta mucho más.

1 nov 2010

Extraño

Anoche soñé con un tipo guapísimo. Tenía la barba sexy, unos ojos encantadores, y unos brazos que... ¡ay, señor Jesús!
Los sueños, claramente y para gracia de todos, son algo estupendo que nos permite conectarnos con gente con la que no puedes hacer conexión. Evidentemente, es un sueño, y no hablo de conexión literal; sucede que a mí los sueños me dejan esa sensación de que sí pasó; de que sí se me cayeron los dientes, salté de un avión, o le toqué los brazos a este pana.
Cuando me despierto, sé que fue un sueño, pero me queda elgustico, me deja como bien feliz.
Ahora, me pregunto, ¿será que sí es posible hacerle saber a ese pana que estoy babeada por él? ¿alguien tiene su @? ¿será posible que él también sepa que nos encontramos en mi sueño?

9 oct 2010

Inconforme

Esa que no se deja ser feliz, ni siquiera cuando tiene razones. No se deja, porque sabe que el coñazo que viene después es heavy. No se deja, porque "ser feliz es para gente grande."

Esa que se sabotea hasta los sueños, porque así aprendió una vez, y le agarró elgustico. Si está soñando con la playa, se levanta y dice que no, porque le da alergia.

Esa que da un paso y se enorgullece de semejante avance, pero se celebra los dos que retrocede. Retrocede porque quiere, porque también le agarró elgustico.

Esa que pelea frente al espejo, cuando una dice sí, y la otra grita que no. Vaya usted a saber por qué.

Esa que sabe lo que quiere, y lucha por ello, pero permite que vengan a cambiarlo todo. Y quiere que sepan que por lo menos se lo cambian con "estilo" (coñodetumadre, mija)

Esa que sencillamente no puede vivir sin drama, porque descubrió que es increíblemente divertido. Ella decía que no, pero encontró el balance. Y ojo, que ésto también se lo sabotea usualmente.

Esa que escucha a Shakira (la que no era loca) como placer culposo; escondidita, pues.

Esa que quiere correr cada vez que mete la pata hasta el fondo, pero se devuelve cuando va por la esquina.

Esa que no sabe, ni quiere aprender a callar, porque no lo necesita, y porque ¡vamos!, es despiadadamente divertido.

Esa que no entiende de mediocridad y comemierdismo. Porque estudia y lee, para no ser bruta y desubicada.

Esa que ve las cosas como quiere que sean, y no como realmente son. Porque -sí-, eso también es más divertido así.

Esa que huye y se asusta cuando la saben seducir. Huye porque es cobarde, y sabe que encontrar a uno que no sepa hacerlo, le da material para bloggear y vainas que criticar.

Esa que no sabe distinguir cuándo es una "huevonada de carajitos", pero no le da importancia.

Esa que no cabe aquí.