13 may. 2014

Confesión N° 21

Quiero creer en mí como lo hacen los demás. Quiero que sea suficiente para conquistar el mundo y batirme el pelo al final.

Quiero que funcionen todos los proyectos a los que les pongo todo mi amor, conocimiento y dedicación. Porque cuando yo quiero las cosas, o sea, cuando las QUIERO, les pongo hasta escarcha si es necesario.

Obviamente soy yo la del problema; no sé dónde estoy fallando. Quiero creer, quiero confiar, quiero desarrollar, quiero funcionar. ¡Quiero que funcione, coño!

Lo único peor que un mal día es un mal día que finaliza entre desdicha y vacío interno. Como si hubiese otro tipo de vacío.

Adopté dos perritos con toda la buena intención del mundo, y en el camino me di cuenta de que no soporto convivir con animales. Está mal, yo sé.

La gente me pregunta si soy feliz y yo respondo que sí. A mi modo, pero sí. Luego me pregunta si volvería a hacerlo todo y yo respondo que no, que ni de vaina; es lindo pero no es para todo el mundo. Al final, que si me arrepiento y yo respondo que no, pero que tampoco lo recomendaría.

Quiero llorar una semana entera a ver si se me pasa todo y puedo hacer borrón y cuenta nueva.

Quiero un trabajo que me rete intelectual y profesionalmente. O sea, ni siquiera estoy pidiendo un sueldo decente (nada es decente en Venezuela, económicamente hablando).

Demasiados 'quiero' y no sé cuántos puedo.

Sé que merezco más. Pero no sé cómo conseguirlo.

Yo sé que tengo que ser positiva, optimista, chica fitness, locutora, buena vaina, jevita fashionista, jevita estilosa, culta, bonita, oportuna, inteligente... y segura. Pero qué puta mierda, no puedo ser ninguna de las anteriores porque no sé cómo coño hacerlo.

Demasiadas groserías para una jevita estilosa, culta y bonita. Fuck everything.

Intento escribir tres buenos párrafos y solo me salen 15 líneas escuetas.

Hoy es un día de mierda y últimamente me abundan. 

1 comentario:

  1. Siempre he creído en ti, sé que puedes lograr todo lo que te propongas.

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