8 jul. 2011

Una entrada morada

Una noche -no sé cuál- voy a estar de mal humor y tú vas a haber preparado pasta. Sí. Pasta con salsa de algo que nunca he comido, y como tiene un nombre y un color tan feo, no voy a querer probar. Perdona; me desvío con mis detalles.
Esa noche me vas a dar un beso en la frente y pellizcar una nalga. Sí, para completar mi ración de humor hormonal. Me vas a preparar una ensalada verde y rojo y me vas a volver a besar. Pero ahora me vas a besar como se besan los grandes -o los que asumimos serlo-.
Esos son mis planes para ti; darme besos y recordarme por qué es que los grandes cree-mos-n en el amor.
Los míos, a su vez, son recordarte lo feliz que me haces y lo tonta que me pones aún y cuando incluyes tus juegos guarros.
Mis planes para ti son unir los míos a los tuyos y hacerlos interesantes para ambos. Los míos, por supuesto... amarte hasta que se me quiten las ganas y el caprichito dulce este de meterte en esas sábanas y olvidar la ensalada en la mesa. 
¿Tienes planes?

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tú también diVagas