16 jul. 2011

No sé cómo escribir sobre esto, ni sé cómo titular.

Desde niña he querido ser odontólogo. Mientras ustedes jugaban con la Barbie, yo jugaba con mi paciente eterna, de unos 9meses de edad, a la que le sacaba al menos 4 dientes diarios. Esa niña no abría la boca, pero yo le sacaba los dientes "de leche" día tras día. Mi pinza era una que utilizaba mi abuela para enhebrar la  máquina de coser.
Claro que también jugaba a las amigas, al sexo con Barbie y Ken, a las escondidas, a la maestra, a la cachifa, a la cajera de supermercado, a la aeromoza y al etcétera prolongado. Pero más me gustaba jugar a la Dra. Araujo.
A la famosa interrogante "¿y tú qué quieres ser cuando seas grande?", yo siempre respondí: Odontólogo. Siempre. Recuerdo haber tenido una pequeña duda en 4to año de Bachillerato; empezó a gustarme la psicología y sentí estar traicionando a mi paciente eterna. La duda no era más que admiración hacia mi profesora de psicología; lo resolví en 5to año, cuando no volví a ver sus clases y me volvió a parecer todo muy aburrido otra vez.
Me gradué en 2008 y desde ese entonces me preparé para ingresar a la UCV, como Dios manda. Lo intenté en 2009, en 2010 y -finalmente- en 2011.
2011 es el fin. O es la pausa. Sí, la pausa me gusta más.
No puedo más.
Renuncio porque se me acabaron las ganas, las fuerzas y los cachetes me rebajaron gracias a todas las cachetadas que me dieron las facultades.
Renuncio porque pisar anime, teniendo concreto, es como muy de pajúos, y yo te estoy trabajando para no ser una.
Me duele. Me duele como la primera vez que dejé a un novio, como cuando manejo bicicleta después de mucho tiempo sin hacerlo, como cuando me fracturé el meñique de mi pie derecho con el carrito de Samuel, como las pocas nalgadas que me dio mi mamá, como cuando me robaron mi primer celular, como cuando se me cae el último Halls, como cuando probé Trident de mandarina, como los precios de Aldo. Duele horrible.
Por eso estoy abriendo mi mente y mi corazón a la UCAB y a su escuela de Comunicación Social. Ese par de gentes me tiene que seducir y enamorar. No sé cómo, ni cuántas citas vamos a tener antes del primer beso. Tampoco de todas las que vamos a tener para poder irnos juntas a la cama.
Necesito ESE amor.

7 comentarios:

  1. Amo tu blog, pero sígueme contando.

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  2. Andrea,
    A veces el amor por algo no nos deja ver más allá de lo que queremos, y eso hace más difícil el rendirse luego de tanto luchar.
    Sólo podemos saber el por qué de muchas cosas mirando hacía atrás, así que quizá lo sepas más adelante.
    Abre tu corazón a otro amor. Puede ser que te conquiste más y mejor del que estás ahora perdiendo.
    Un abrazo cálido!

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  3. Estoy de acuerdo con Ley.
    Y te aplaudo, desde mi rinconcito de Caracas, por dar el paso que nunca me atreví a dar.
    Saludos y muchos ánimos.

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  4. Escribes maravilloso, te iría muy bien en eso ;)

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  5. Bienvenida al club de las que "terminaron" o "comenzaron" en comunicación social. Yo sí tuve mis promiscuidades profesionales antes de salir del colegio: de metereóloga hasta científica físico-químico, pasando por primera dama (si eso lo puedes considerar una carrera), siendo dueña de una empresa de belleza o de una cadena hotelera, y al final ya en 4to año decidí que quería estudiar cine y lo mantuve varios años, pero acá no te hay una buena universidad para ello, así que el reducto cayó en: comunicación social.

    Esa carrera parece abrirle los brazos a todos.

    Pero yo también te ando pasando una crisis: luego de 5 años, en la víspera de la graduación, me doy cuenta que el cine no es romántico como lo imaginé, que la comunicación está llena de mediocres y que tampoco la "realidad" ayuda mucho a enamorarte del resto de cosas.

    Así que tranquila, aprovecha esa etapa y déjate seducir, al menos podrás tener unos buenos años de relación :) hay mucho que leer, verás mucho de sociología, algo de psicología, historia, literatura. Ah, de verdad era bueno.

    Un saludo, chica.

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