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31 ene 2011

Real e inequívoco

Me gusta crearte besándome, inmortales en un porta retratos negro; yo sonriendo y tú riéndote de lo que dijimos justo en el click de la cámara. Me gusta crearte e imaginarte, sabiendo ya de tu presencia real e inequívoca.
He pensado en nuestro encuentro -más que real- en un sitio frío. Me gusta imaginarte sentado, de espalda a mí, leyendo un libro en el que no logras concentrarte, y del que tampoco entiendes un pasticho... Esperándome, eso sí.
Me imagino sorprendiéndote con un beso en la nuca. Un fuerte beso. El mismo que he querido darte en esos -futuros- 12 meses.
Me gusta imaginar el rostro y la mirada que tendrás en nuestro momento. Ese rostro que solo puedo permitirme mantener en probabilidad, porque quiero que me sorprenda.
Me gusta como todas las noches (siempre en las noches, en perfecta y sana paz) juego a imaginarnos, representándome acariciando tu pelo y susurrando alguna cursilería en tu oreja.
Me tomo siempre la libertad de imaginar tu olor, y refrescarme con él cuando despierto.
Me gusta porque sé que este momento llegará; real e inequívoco.

8 ene 2011

¿y ahora?

En mis relaciones anteriores, quien metía la pata -mayormente- era mi novio. Mi papel era el de tirar las orejas, molestarse y exigir.
Sucede que con mi chico quien mete la pata soy yo. La meto hasta el fondo siempre; algunas veces sabiendo lo que estoy haciendo, y otras con una carga industrial de ingenuidad.
Este post es la opción de "llamar a un amigo"
¿Qué carrizo se hace en estos casos?

13 nov 2010

Una noche de cursilería termina aquí

Él intenta hacerme feliz. No sabe que yo me saboteo todo.
Él es alto como pocos. Yo lo llego a los hombros. Máximo.
Él tiene el valor que no tengo yo para hacer desastres con su pelo. Yo soy quien le hace los cumplidos.
Él camina y sabe cuántos pasos da. Yo me distraigo viendo el cráter que hay en la calle. Y obvio, me caigo.
Él no sabe cuánto me enamoró cuando me enseñó su letra. La mía se hace pequeñita.
Él es egoísta cuando quiere. Yo soy su alumna. Increíble.
Él levantó la ceja después de leer el párrafo anterior. Yo le estoy escribiendo por messenger, para que le baje y me dé besos.
Él dice que mi blog es genial. Yo digo que mi blog es genial cuando estoy arrecha y/o enguayabada.
Él no sabe que yo lo amo. Yo estoy jodidamente segura de ello.
Él cocina lo que sea. A mí no me queda bien un sandwich.
Él me hace reír todos los días. Yo me río de los dos. Jiji.
Él y yo detestamos a la gente comemierda. ¡BINGO!
Él describe de la manera más perfecta. Yo a todo le coloco "genial" (Pajúa, como si estuviésemos en Wonderland)
Él quería aparecer en mi blog. A mí me toca lanzarme la mejor de las disculpas, por escribirle un post tan corto.
Él es mi chico. Yo soy su Cari Cari.


P.D.: Pudiese haber descrito los podridos defectos que le conozco, pero nos hubiésemos aburrido burda.